Una Mamá de Ciudad se va a Acampar.
/ Yo MarianaEsta es la historia de cómo una mamá de ciudad sobrevivió todo un día y toda una noche en su primer campamento en familia. Nunca pensé decirlo, pero esa mamá fui yo.
Mi historia acampando comienza con una despedida muy dolorosa. Le tuve que decir adiós al control y adiós a la planeación. Traté de empacar todo lo que mis expertos amigos scouts me habían recomendado: protector solar, casa de campaña, sleeping bags, repelente, tenis, etc… Lo que olvidaron decirme es lo que NO tenía que meter en mi maleta y eso fue mi chip de mamá controladora y planeadora.
Llegamos a este espectacular lugar llamado Hunstville National Park y como en las películas, armamos nuestra tienda de campaña en medio de un enorme bosque a la orilla de un lago. Las caritas de mis hijos al llegar me hizo darme cuenta de lo emocionados que estaban.
Al empezar a bajar todas la cosas del coche empecé a querer "acomodar", o más bien, controlar en dónde iba cada cosa; los sleeping bags, las cobijas extras para el frio y colocar las linternas y repelentes al alcance de todos. De pronto me di cuenta que cada uno de mis hijos ya había decidido dónde y cómo dormir, habían acomodado sus cosas y estaban listos para salir a explorar.
No era exactamente como yo lo hubiera puesto, pero en ese momento entendí que el control y la planeación no podían acompañarme en este viaje y decidí dejarlos en el coche - y no saben cómo me divertí.
Aprendí que el aflojar un poco las riendas les da a mis hijos empoderamiento y confianza en sí mismos. Disfruté el observar y respetar su independencia y poder de decisión. Siempre me mantuve un paso atrás de ellos, al pendiente de cualquier peligro, pero atrás y no adelante.
Este viaje me hizo recordar que lo que más anhelan mis hijos es jugar con sus papás. No existe un aparto electrónico que reemplace el que mi hijo de seis años eche pases con su papá, el ver a mis hijas sacar limones con sus bocas de una cubeta con agua, el jugar obstáculos brincando cuerdas amarradas a los árboles, el lanzar un frisbee, el brincar la cuerda o simplemente el contar chistes alrededor de una fogata.
Todos nos volvimos niños otra vez. Durante este tiempo, mi esposo y yo nos olvidamos de preguntas como ¿que horas son?, ¿terminaron los niños la tarea?, ¿ya será hora de bañarlos?, ¿se acabaron su cena? Nada de eso fue importante.
No estoy diciendo que vivamos sin rutina y en un mundo de caos. La rutina del día a día es importante porque les da a los niños estructura y expectativa. Sin embargo, el descansar un poco de ella de vez en cuando me parece sano y necesario, no sólo para el buen funcionamiento familiar, sino también para alimentar y desarrollar esa valiosa relación padres-hijos.
Durante el campamento, mi única y gran preocupación era qué iba a pasar cuando literalmente, nos cayera la noche. ¿Serían suficientes las linternas que trajimos? ¿Sentiríamos miedo? De pronto, al recibir esa obscuridad me di cuenta que ese miedo era sólo mío. Miedo que desapareció instantáneamente cuando mi gran amiga me dijo: ¿ya viste el cielo? Miles y miles de estrellas enmarcaban nuestro campamento y sentí una magia y paz absolutas.
Nunca pensé decir esto pero, ¡me encantó ir de campamento! Al ver a mis hijos dormidos en la carretera de regreso, exhaustos y felices, me di cuenta que vale mucho la pena el "sacrificar" un poco de comodidad de vez en cuando y aprovechar al máximo estas edades mágicas, porque muy pronto entrarán a la adolescencia y ya no tendré estas oportunidades tan fácilmente.
Por último quiero agradecer enormemente a todas y cada una de las familias con las que compartimos este viaje. Gracias a ellos, expertos en el tema del camping, mi familia y yo disfrutamos al máximo este fin de semana de aventura. ¡Puestos para el próximo año!
Yo Mariana les recomiendo irse a acampar antes de que llegue el calor del verano, se la pasarán increíble.
Estemos en contacto:
Este año fue especialmente significativo porque tuve la oportunidad de vivir esta experiencia junto a Tess Rowland, una sobreviviente de un choque automovilístico causado por una persona bajo la influencia del alcohol.
Mamá. Solo hay una. Es verdad. Y no hay nada que me llene más el corazón que ser yo esa una para alguien más.
Mi hija cumplió veintiún años. Lo escribo y todavía no lo creo. Llevo veintiún años siendo mamá y, aunque parece que fue ayer cuando salí del hospital con una bebita en brazos, ahora esa bebé es un adulto.
Descubran la escuela que apoya su misión de criar niños biculturales con un enfoque único y amoroso. Ser mamás lejos de nuestro país es un viaje único. Emocionante, desafiante, pero también lleno de satisfacciones. Y si están aquí, seguramente comparten conmigo el deseo de criar hijos bilingües y orgullosos de sus raíces.
Este Memorial Day no se trata solo de descansar, hacer carne asada o disfrutar con amigos. Se trata también de tomar decisiones responsables que pueden cambiar, o salvar vidas. Hoy quiero compartir con ustedes tres historias reales que me marcaron profundamente. Historias que reflejan las consecuencias de una mala decisión… y el poder de prevenir una tragedia con algo tan simple como usar un RideShare.
Todavía no puedo creer que, una vez más, tuve la maravillosa oportunidad de ir a Washington D.C. con Responsibility.org. Nueve creadores de contenido y yo caminamos por todo el Capitolio compartiendo nuestro mensaje: claro, simple, pero muy poderoso: si vas a tomar, hazlo de manera responsable y evita el consumo en menores de edad.
Este año es mi último en la década de los cuarenta. De ahora en adelante le pondré una palomita a una nueva categoría en todas las formas que llene. Nunca pensé decirlo, pero me emociona.
Crecí escuchando que en la mesa no se hablaba ni de política, ni de religión. Esas conversaciones eran un camino seguro al desacuerdo, un destino incómodo del cual aprendí a huir. Como si conversar implicara tener un acuerdo a priori entre todas las partes, donde la condición número uno fuera estar alineados en pensamiento, sin cuestionamientos aventurados y, mucho menos, temas controversiales.
“Ahorita platicamos entre puntos”, me decía mi papá de niña cada vez que jugábamos tenis. No sé si era la grandiosidad del club, la elegancia de mi papá con sus pants Fila, los colores verde y rojo de la cancha, o el hecho de saber que teníamos esa cita inamovible solos él y yo, pero los miércoles era mi día favorito.
"Está comprobado científicamente que la fuerza más grande para la salud física y mental de un adolescente es una buena relación con sus padres". Recordé esta frase de la Dra. Lisa Damour, especialista en adolescentes y asesora de Inside Out 2, mientras salía de ver esta extraordinaria película con mi familia. Todavía no puedo creer que tuve la gran fortuna de conocer a la doctora y aprender muchísimo de ella.
Veo el cursor palpitando tan rápido como mi corazón. Quiero dejar plasmado un sentimiento en crudo en esta hoja de papel pero no sé exactamente qué palabras escoger. Quisiera que estas mismas palabras me guiaran, me arroparan. Dejaré que lo hagan. Las dejaré fluir, sin pensarlo mucho, y le haré caso a que mi querida tallerista que nutre mi escritura, —y mi corazón, todos los miércoles…bueno casi todos.
Nunca pensé ser Ciudadana de Estados Unidos y mucho menos algún día entrar al Capitolio a conocer a mis representantes. Esta increíble experiencia fue posible gracias a Responsibility.org una organización con la llevo trabajando varios años para difundir su mensaje fuerte y contundente, evitar el consumo de alcohol en menores de edad y si ya son adultos, y eligen tomar, lo hagan responsablemente.
Cuando me enteré de que el título de la nueva exposición del Moody Center of the Arts era “Lo extranjero en nosotros” supe inmediatamente que tenía que ir a visitarla. La palabra “extranjero” es poderosa y provoca múltiples emociones, ideas equivocadas, predisposiciones, puntos de vista, otredad, desplazamiento y estereotipos.
Celebren responsablemente con este delicioso Coctel Navideño de Higo inspirado por Jessamine McLellan, fundadora y líder de la academia educacional de Campari, quien me dio la idea de incorporar higo a una de mis bebidas favoritas en un evento virtual organizado por Responsibility.org.
Manejaba de noche por la carretera de Waco a Houston dispuesta a llorar. Un trayecto Tejano de regreso a casa demasiado recto y obscuro es más, aburrido. Sin curvas o montañas que lo hicieran un poco más entretenido, o por lo menos, más parecido a los que acostumbraba tener en México. Acababa de vivir un momento que jamás pensé que me sucedería y el cuál me había venido pisando los talones por varios años ya. Había dejado a mi hija en la universidad.
Es impresionante como ciertos sabores me transportan a lugares y recuerdos en mi memoria en cuestión de segundos. El empezar a oler en mi cocina el fragante aroma a vainilla combinado con azúcar en proceso de caramelización, me lleva inmediatamente a pensar en celebración y un corazón lleno de amor, ya que este postre francés del que les voy a platicar hoy; La Crème Brûlée, es el favorito de mi esposo.
En momentos de cambio es cuando más debo poner atención a no descuidar las rutinas que me hacen sentir bien ya que, si las pongo al final de mi lista de prioridades, impacta inmediatamente en mi salud física y mental. Para respetar esas rutinas sé que tengo que reclamar mi espacio y en estos meses sin horarios, es todo un reto. Con los años me he vuelto cada vez más asertiva en buscarlo y encontrarlo, pero ¿realmente me dan lo que necesito?
- Ocho semanas- fueron las únicas dos palabras que saltaron de la pantalla de mi celular al leer el correo electrónico que mandó la escuela esta mañana. Ocho semanas es el tiempo exacto que el colegio nos da como última oportunidad para finiquitar cualquier pendiente escolar, ya que son ocho semanas el tiempo que falta para que mi hija complete otro gran logro en su vida, graduarse de preparatoria.
La historia detrás de los textiles es fascinante ya que han sido acompañantes de la crónica de la humanidad durante siglos como un elemento habitual de nuestras vidas. Sin embargo, para Ana María Hernando, los textiles son mucho más que eso. Para esta artista polifacética, los textiles han formado parte de su vida desde que era niña en su querida Argentina y hoy se convierten en el vehículo para expresar sus emociones y subirle el volumen a la voz, a veces silenciosa, de la mujer.
El arte nos rodea. Los colores, texturas, líneas, y muchos otros elementos que constituyen una pieza de arte inevitablemente nos generan una emoción y pueden, como por arte de magia, cambiar el ambiente de cualquier espacio. Ya sea de manera consciente o no, todos hemos experimentado alguna vez esa chispa de exaltación que nos provoca una obra de arte de manera única e individual. Es por esta razón que pienso que el arte público es esencial para cualquier comunidad. El estar expuesto a magníficas instalaciones o esculturas como parte de tu rutina diaria, pueden transformar tu vida en un viaje cultural sin ni siquiera darte cuenta. Esta ha sido la misión del Sistema de Arte Público de la Universidad de Houston por muchos años y hoy estoy emocionada de compartir con ustedes sus nuevos y muy interesantes proyectos.
Cada vez que tengo a mi hijos cerca y me ponen atención, siento que tengo la oportunidad perfecta para platicar con ellos de los temas que más me preocupan. Son momentos que valen oro molido. Sin embargo, ese oro molido se me escapa entre los dedos cuando me doy cuenta de que en lugar de ser una conversación, solo les estoy dando un sermón. No les pasa que mientras están hablando están pensando, —otra vez les estoy dando una plática eterna y de flojera.
Por el simple hecho de haber decidido empezar a leer este artículo ya han dado el primer paso a darle prioridad a tu salud. La mamografía es considerada como una de las herramientas más efectivas en la detección temprana del cáncer de mama y cuando es detectado a tiempo es probable que sea más fácil de tratar.
Nunca pensé que el vivir sin que mis papilas funcionaran sería un evento realmente trágico. Hoy me doy cuenta de que mi vida completa gira alrededor de esos insignificantes receptores a los que nunca había ni volteado a ver y que hoy, extraño con locura.
La semana pasada encontré un evento que me llamó mucho la atención, no solo por involucrar arte, sino también porque incluye a la familia, es al aire libre y exhibe la creatividad de nuestra comunidad, el Art Bike Parade que se llevará a cabo la próxima semana.
Cada vez que trato de tener una conversación importante con mis hijos me cuestionó si realmente me están escuchando y si están entendiendo lo que estoy tratando de transmitirles. También me cuestiono si yo estoy realmente poniéndoles atención y escuchando lo que ellos están tratando de explicarme.
No sé- son dos palabras que desafortunadamente he tenido que usar más de lo que hubiera querido desde que empezó la pandemia. Cada vez que tengo que sacar esta respuesta de la manga como lo haría un experimentado mago, siento un apreatdo nudo mi estómago. Lo que normalmente significan estás dos palabras es que la incertidumbre está tocando a mi puerta como una invitada no deseada a la cuál le he tenido miedo toda mi vida
El día de acción de gracias es una de mis tradiciones americanas favoritas. Desde que llegamos a Estados Unidos hace varios años ya, hemos adoptado esta linda tradición ya que me parece muy emotivo el poder simplemente dar gracias por todas las bendiciones que tenemos, además de enseñarles a nuestros hijos a hacer lo mismo.
El simple hecho de empezar a escribir acerca de este tema me causa un nudo en la garganta. El ver a mis hijos crecer ha sido un proceso lleno de satisfacciones, pero a la vez de incertidumbre, y sí, tengo que admitirlo, de miedo también. Cada vez se acerca más el momento en el que mis hijos comiencen su propia aventura universitaria y por más que quiera resistirme, mi mente sabe que ese momento llegará tarde o temprano, pero mi corazón simplemente no está listo, y es muy probable que nunca lo esté.






Una de las cosas que más disfruto de mi trabajo es la oportunidad de ser parte de conversaciones que pueden generar un impacto real en nuestra comunidad. Hace poco tuve el privilegio de unirme a La Voz de Unidos para una entrevista especial de radio con la Oficina del Sheriff del Condado de Harris, una conversación enfocada en tomar decisiones responsables con el alcohol y mantenernos seguros durante el verano.