Un Refugio en el Corazón

Estoy descalzo. Siento en las plantas de mis pies cada una de las piedras del camino. Hace más o menos dos días que perdí mis zapatos. Después de caminar durante muchas horas, no estoy seguro cuántas, hemos llegado a un pueblo desierto en las afueras de Damasco. Encontramos un edificio vacío y hemos decidido mi mamá y yo descansar aquí un rato.  

Guardé muy bien la pluma que me regalaste en mi mochila y es por eso es que aprovecho para escribirte en mi cuaderno, como me lo pediste Papá. Hace cinco días que te fuiste y me han parecido una eternidad. Me pone triste que no estés con nosotros pero sé muy bien cuál es el plan, lo platicamos muchas veces.

En un mes es mi cumpleaños, ¿te acuerdas? Cumplo doce años. Ya no soy un niño papá, puedes contar conmigo para ayudar a mi Mamá y a mis hermanos a sobrevivir esta "aventura", como tú le llamas.

Entiendo que nos tuvimos que separar para que tu llegaras antes a conseguir el bote en el que todos escaparemos. Trataré de ayudar a mi mamá en lo más que pueda y llegaremos lo más rápido que podamos a la playa de Lattakia cómo nos lo pediste.

Tengo que confesarte que tengo miedo, tengo sed,  tengo hambre, tengo mucho cansancio, pero también tengo fe, fe en ti. Fe en que podremos escapar y volver a tener la vida que teníamos antes. Fe en que la gente es buena y en que encontraremos una ciudad que nos acoja y nos devuelva la paz por tan sólo unos meses, en lo que nuestro querido Damasco vuelve a la normalidad.

Mamá trata de sonreírme cada vez que cruzamos miradas, pero yo desconozco esa sonrisa, no es la misma de siempre. Cuando piensa que nadie la ve, llora papá, llora mucho. Me acerco a consolarla y regresa a su actitud de plomo inquebrantable.

Mis hermanos Amira y Sayid, son a los que más cuido como me pediste. Les repito mil veces al día que muy pronto te vamos a ver. Sayid es el que menos come y Amira ya dejó de llorar, pero ahora no habla por más que le repito los juegos y canciones que le gustaban tanto.

Me dice Mamá que es hora de irnos. Nos vemos pronto papá, muy pronto.

Tu hijo, Tarek

Esta carta la escribí después de ver en las noticias la terrible situación de los refugiados de Siria. Ese niño de tres años muerto tirado en la playa realmente me tocó el corazón. Y tristemente ésta es una realidad en la vida de miles de personas desde hace ya más de cuatro años.

Espero poder transmitir a través de estas palabras un poco de empatía y solidaridad hacia estas miles de familias que están pasando por esta intolerable situación, y qué mejor que hacerlo durante esta época de dar gracias. Este próximo Día de Acción de Gracias, no sólo demos las gracias por lo afortunados que somos, si no también ayudemos a los demás lo más que podamos.

En este link pueden ayudar:

UNICEF - Child Refugees

El fotógrafo Sueco Magnus Wennman nos comparte estas desgarradoras imágenes de cómo duermen los niños refugiados cuando cae la noche. Admirable la sensibilidad con la que este increíble artista logró capturar estas imágenes:

 Magnus Wennman - Walaa, 5, in Dar-El-Ias, Lebanon

Magnus Wennman - Walaa, 5, in Dar-El-Ias, Lebanon

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Yo Mariana

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